Comentarios sobre mis fotografías

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Humberto Ybarra nos descubre escenarios en los que reina una soledad que cala los huesos. Lugares sencillos, pero de una calma perturbadora y un silencio abrumador captados desde la lejanía perfecta, para no profanar su belleza.

Eugenia Alcázar, galerista.

POSTALES PARA CIEGOS, es el título sugerido para esta colección de fotografías, porque Humberto Ybarra es único para proponer paisajes que hemos mirado mil veces sin verlos como los ve él.

Rafael Benítez Toledano, poeta.

Los paisajes del fotógrafo Humberto Ybarra proponen una nueva mirada sobre la naturaleza, una personal interpretación que es capaz de subjetivar, con el deleite y los matices de un cuadro pintado, aquello que se captura con una máquina. Es la cámara su herramienta, pero las imágenes que salen de ella convocan singulares y minimalistas efectos de calma, silencio y una soledad lirizante que se aparta de lo realista para insertar ese mágico toque de ensoñación, que únicamente lo que él percibe es capaz de irradiar. Ybarra transforma así los elementos cotidianos en escenas irrepetibles de un inevitable sabor pictórico, incluso, cinematográfico.

Bea Maeztu. Revista de arte REVISTART.

Humberto Ybarra pinta fotografías como versos de Antonio Machado. Entre Campos de Castilla y Soledades, este retratista de retales de tierras andaluzas convierte la quietud del paisaje sereno en un oasis de belleza realista. Cielos grises, viñas secas, trigo agostado, surcos de abono, árboles en raspas, casas mustias, paredes quebradas, esperanza y fe. Entre las carreteras que circundan Sevilla y Cádiz, Ybarra ha encontrado muchas formas de decir España sin colorear de fantasía el secarral, sin idolatrar el verde y el azul, y sin miedo a darle al pause y convertir en poesía gráfica esos fotogramas ordinarios que decoran nuestros caminos sin los flashes del glamour.

Álvaro Sánchez León. Revista Influencer.

 

Qué gran gusto contemplar las fotografías de Humberto Ybarra. Rumbo a Sanlúcar, y luego viniendo hacia Cádiz, al ver ciertos paisajes con esos cortijos solitarios y esas tierras albarizas que los sustentan, tuve la certeza que uno siempre atisba cuando se planta ante lo sublime: que el arte verdadero es el que da categoría a lo mínimo, a lo cotidiano, a lo que nos acompaña sin hacer ruido. Modestamente, creo que conseguir que todo eso cuaje en elegancia sobre un rectángulo es una cota muy alta a la que pocas almas llegan a asomarse. 

 

José María Díez. Pintor.

 

 

 

 

Humberto Ybarra, sevillano afincado en el Puerto de Santa María, es un fotógrafo que pincela con su máquina y una mirada machadiana los campos de labor de Cádiz. Campos del sur a los que parece hermanar con las tierras de Castilla. Soledad y ascetismo en la obra minimalista de este andaluz de alma sensible y elegante que pinta más que fotografía el silencio y la paz de un campo dormido. Ybarra nos ofrece una visión única, diferente y mágica de un espacio lejano, extenso, cuyo vacío puede romper con la mancha blanca de una casa andaluza de labor. Tierras fértiles que ahora reposan cansadas y silenciosas después de meses de un verdor del que ya no queda vestigio alguno y que Ybarra ignora huyendo de esa belleza fresca que brota de la abundancia y del agua. La obra de este fotógrafo (www.humbertoybarra.com) es una mirada limpia a la grandeza del silencio y de la nada.

 

JOAQUÍN MÜLLER-THYSEN BERGARECHE.

 

 

 

 

La absoluta sensibilidad de Humberto Ybarra deja bien patente cuándo una obra alcanza la cima de lo absoluto. Su obra es un canto a lo mínimo que nos lleva a un máximo diferenciador.

 

BERNARDO PALOMO. Crítico de arte.